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Mostrando entradas de 2017

Ameni y los ahoras

Mi pequeñísimo protagonista vivió hace muchos miles de millones de años y le ocurrió algo sorprendente, algo tan mágico que es digno de ser contado.
Ameni, inmediatamente después de venir al mundo ya se desliza por las cálidas aguas del trópico junto a sus congéneres, e impulsada por su código interior, va en busca de un hábitat suficientemente rico en plancton para residir definitivamente.
Amenies de un brillante y translúcido color azul y se parece a una pequeña anémona de cuerpecillo alargado. Puede desplazarse gracias a doce apéndices situados en un extremo con un esquemático sistema nervioso dirigido por un tosco cerebro. Es preciosa, pero nadie sabe que Ameni es rara, ha nacido con una pequeña diferencia en sus genes, una mutación.
    Sus colegas se están agrupando. Se dirigen al fondo del mar donde hay unas grandes rocas marrones llenas de agujeritos. Ameni percibe como sus compañeros de viaje, se colocan sobre las oquedades de las rocas donde introducen su cuerpecito azulado y …

Unos cuantos scikus malos con buena intención.

Bruno Arpaia

El tiempo es también una manera de poner un poco de orden en el caos universal.
Carlo Rovelli ¿El tiempo no existe, y es solo una propiedad emergente de nuestra consciencia? Tal vez.
El tiempo: Es nuestra falta de visión, nuestra imposibilidad de medir la complejidad del mundo.
Participo con este relato,como #polivulgador , en la iniciativa de @hypatiacafe para el mes de diciembre sobre #PVtiempo.



Michael, el Sr. Riebau y el orden de los sucesos

Cuando me lo trajeron como aspirante a repartidor en la llibreria, Michael me pareció casi un mendigo; calzones zurcidos con la faja deshilachada y chaquetilla  con los alamares descosidos, oscuro y grueso pelo ondulado y expresión traviesa como la de la mayoría de los chicos de su edad que no acuden demasiado a la escuela. Pero ya se vislumbraba en él un temple poco común. Ni tan siquiera pensé en la posibilidad de que se acordara ya de mi y el anuncio de su visita alteró mi ánimo.      ― ¡Sr. Riebau, cómo me alegro de volver a verlo! ―me dijo Michael mientras estrechaba mi mano con fuerza.      ― Hola, muchacho, a mi también me alegra ver al hombre en el que te has convertido ― le contesté junto a una sincera sonrisa.      ― No sabe cuántas veces he pensado en venir a verlo, pero la vida te arrastra, ya sabe ―siguió ―. Al enterarme de que se había caído de esa vieja escalera, la que accede a las estanterías superiores, no me lo pensé más, y aquí estoy. Nos sentamos en las dos sillas…

El cosmos en mi mesa

EL ORDEN
- Mi amor, ¿porqué, estando tan maravillosamente
ordenado, me cuesta tanto entender el Cosmos?
- Mi vida -me respondió mirando mi caótica mesa de
trabajo- Es cuestión de dominar el espacio.
El orden es relativo.


Este microrelato de la #poluvigadora @GloriaVatotbe participa en la convocatoria de @hypatiacafe para el mes de noviembre sobre el orden en ciencia #PVorden

Scikus sobre el orden

Ilya Prigogine
Primate termodinámico. Bifurca, autoorganiza su mente la complejidad que sueña.








Complejidad. En la bruma del orden, faro caótico.










Taxonomía de los seres vivos Dominios, reinos y filos llevan a clase, orden y familia hasta género y especie.
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Un cuento sobre la Luna

Voy a contaros un cuento. Un cuento originario del sur de África perteneciente a la tradición del pueblo san, y que nos cuenta el origen de la Luna. Historia que he interpretado y os relato a mi manera.
Erase una vez una hermosa mujer que yacía muerta cerca de la orilla del río Cunene. Era de noche y la Luna acariciaba su infecundo cuerpo con su luz amarillenta protegiéndola de los carroñeros. La luna reflejaba la palidez vítrea de la mujer confiriendo a la escena un extraño significado.
Un anciano intensamente conmovido, pensó que había que preservar la belleza del momento. Y que en la otra orilla del río el cadáver estaría protegido por las rocas que estaban cubiertas por el resbaladizo musgo. Así que convocó a los animales del bosque y les preguntó quién de ellos quería encargarse de pasar al otro lado a la Luna y al cuerpo de la mujer, ya que él era demasiado viejo para hacerlo.   
La tortuga con la lentitud que la caracterizaba se ofreció a llevar a la primera. La colocó entre su pa…

¡Regresa maldito!

A veces el blanco puede ser agresivo para la retina del que mira; ese color que los posee todos; símbolo de pulcritud, de pureza; pero también de dolor, no en vano en algunas culturas es el atuendo de la muerte.
Cuerpo enjuto debajo las sabanas; rodillas como montañas puntiagudas de las que resbalan pliegues níveos como en la piedad de Miguel Angel. Hedor agrio.
Tubos; cordones umbilicales que salen de la paredes, y que sin su consentimiento lo atan a la vida penetrando por sus orificios. Manos frágiles, solo huesos y piel; dulce piel, cálida piel que me quemó para bien y para mal. Mejillas hundidas en dos huecos profundos y cuarteados.
Esa palidez… parece dormir, ¿lo hace?
Sus finos labios parecen pergamino, han oscurecido acercándose al morado del penitente que suplica perdón ¿lo pide?
Los pulmones manchan el aire con dificultad, sin fuerza para levantar el costillar.
Párpados cerrados, como pellejos curtidos. ¿Cerrados? y esa grieta... ¿son pestañas o me mira por debajo el rabillo del…

Efecto mariposa

Lunes 4 de septiembre del 2005

Sabe que su reloj atrasa, y por miedo a perder el autobús de las seis y cuarto, el que la lleva cada día al otro lado de la ciudad donde trabaja, ha aligerado tanto el paso que ha podido subirse en el anterior. Siempre se sienta en el pasillo y cerca de la salida. Prefiere levantarse para dejar pasar que arriesgarse a quedar encerrada entre la ventana y un pasajero oliendo a sudor.
Hoy alguien se olvidó un libro en el asiento, y busca al posible dueño: una señora muy gruesa vestida con una bata descolorida, un adolescente invadido por el acné y con auriculares empotrados entre retorcidas rastas, y un abuelo con boina y ceño fruncido. No parece que sea de ninguno de ellos. Le da la vuelta y contempla la portada impresa con vivos colores en forma de mariposa. Se pregunta si se lo da al conductor o se lo lleva aPilar, que va justa de dinero y lee de todo; decide dejarlo caer en el fondo de su gran bolso negro.

Martes 5 de septiembre del 2005
Es todavía joven pe…

Arte vivo: El beso del colibrí

La fiesta de cumpleaños de Marta había durado hasta la madrugada y recordaba haber entrado en la cama desnuda y sin desmaquillar. Mi boca pastosa, la molesta luz y mi torpeza revivieron los excesos de la noche.
Pensé que un paseo por el bosque de detrás de la casa me ayudaría. Me vestí  y baje a la cocina donde aplaque mi sed con zumo de naranja directamente de la botella que saqué del frigorífico.


Con solo inhalar el aroma de tierra húmeda y contemplar el color de la primavera ya me pareció mejorar el ánimo. Extendí la manta que me llevé para tal menester en un rellano, me estiré en ella boca arriba, y admiré cómo se alargaban las copas de los árboles por encima de mi cabeza deseosos de llegar a tocar el azul del cielo; tuve la necesidad de llenar mis pulmones del aire fresco que acariciaba mi piel. Luego, me quedé muy callada escuchando cómo el viento y el bosque creaban sus melodías; me distraje deduciendo uno a uno, que animal o planta las producía; como si fuera una orquesta en do…